Tus envíos, tus zonas, tus rutas, tus motorizados y tu cobranza en un solo sitio — y todo con tu nombre y tu logo delante, del panel de tu equipo a la página que abre tu cliente. Sin instalar nada: tu courier abre en su propio subdominio el día que entra.
Recibes los pedidos de tus marcas, los repartes y los cierras en el mismo sitio. Sin exportar a Excel y sin volver a teclear una dirección.
La ruta del día, la navegación y el cierre con prueba de entrega. Se acaban las llamadas para preguntar por dónde va cada uno.
Cada destinatario sigue su envío con tu marca delante. La atención que hoy se va en decir «está en camino» se libera entera.
Lo cobrado contra lo entregado, la caja del día y la cuenta de cada marca. Liquidas con números que ya están cuadrados.
No solo una web de seguimiento con tu logo: tu nombre, tu logo y tus colores visten también el panel con el que trabaja tu equipo, y hasta el icono en la pestaña de tu cliente. Los subes tú desde tus ajustes, y sin cargo aparte.
Los pedidos que se crean y luego se anulan no te cuestan nada, y el que nunca llega a entregarse tampoco. La factura del mes cuenta entregas completadas: si un mes repartes menos, pagas menos.
Pasas un envío a otro courier y lo sigues como si fuera tuyo, con la misma trazabilidad. Cubres la ciudad entera sin flota propia en cada zona.
Cada courier ve solo lo suyo, y las claves de tus proveedores se guardan cifradas. Nadie más de la red toca tus envíos ni tus clientes.